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El BIST, colaboración y excelencia de referencia en Europa

Posteado por "la Caixa" el 10/07/2019

El BIST, Barcelona Institute of Science and Technology, se crea el año 2015 con el objetivo de dar un impulso y promover nuevas colaboraciones científicas entre 7 centros de excelencia en Cataluña. Bajo este paraguas, se agrupan unos 1.440 científicos y laboratorios punteros en Europa en biomedicina, física y química. Este equipo interdisciplinario publica casi 1.400 artículos científicos al año y ha puesto en marcha con éxito 25 empresas.    


Imagen cedida por el BIST

”la Caixa” apoyó al BIST desde sus inicios. En los últimos meses, esta colaboración se ha intensificado en el ámbito de la innovación. Hablamos con el director general del BIST, Gabby Silberman, quien nos cuenta las claves del éxito de este proyecto y la importancia del modelo de financiación público-privado para hacer avanzar la ciencia más disruptiva.

Para los que no lo conocen todavía, cuéntanos un poco más sobre el BIST.

El BIST es una organización paraguas que engloba distintos centros de excelencia científica con la intención de hacer estos proyectos más sobresalientes si cabe y también más visibles. Mediante esta asociación, se favorece la creación de nuevas líneas de  investigación y, sobre todo, se potencia la colaboración entre los centros que la forman.

Déjame que ponga un ejemplo de cómo el BIST aumenta la visibilidad de los centros y su impacto. En la actualidad, el BIST se sitúa en la posición 23 en el ‘ranking’ de las mejores instituciones científicas de Europa, y en el 104 a escala mundial. Solo con la suma de los esfuerzos de nuestros centros, hemos podido situarnos en estas élites.

El BIST agrupa a siete de los centros de investigación más destacados de Cataluña. ¿Lo son también en innovación?

Sí lo son. Y como muestra, un botón: en este momento tenemos 25 ‘spin-offs’ activas.

Pero los centros avanzan a velocidades y en temas diferentes. El ICFO y el ICN2, por ejemplo, son muy activos en el ámbito de la innovación. Otros centros, como el CRG, el IBEC, el ICIQ, el IFAE o el IRB Barcelona lo son también en la creación de nuevas tecnologías.

En el ámbito temático, algunas líneas de innovación que surgen del BIST son proyectos de biotecnología y de tecnologías cuánticas.


Imagen cedida por el BIST

¿Cuál podría ser un ejemplo de programa de colaboración destacado del BIST?

El programa BIST Ignite, sin duda, ha sido un éxito. Nació con la intención de promover nuevas colaboraciones entre los investigadores del BIST y ha tenido muy buena acogida. Tanta, que a día de hoy todos los centros ya han colaborado entre ellos. Siempre tenemos nuevo talento en los centros con la llegada de postdocs y estudiantes PhD, lo cual nos da la oportunidad de seguir fomentando nuevas colaboraciones.

Gracias al programa Ignite, el IFAE, el ICFO, el ICN2 y la Clínica Barraquer están desarrollando una prótesis de grafeno para la retina que podría devolver la visión a personas ciegas. Otro ejemplo es la colaboración del ICN2 y el IBEC para desarrollar vacunas a partir de nanopartículas.


Imagen cedida por el BIST

Como comentabas, el BIST nace para facilitar la colaboración interdisciplinaria. ¿Cómo encaja su modelo en los cambios que se impulsan desde Europa?

En Europa se está produciendo una transición que primará las colaboraciones más eficientes por encima de aquellas que incluyen centros de distintas zonas geográficas, como se había hecho hasta ahora. Sin duda, este cambio beneficia al BIST, ya que no solo podemos aprovechar los beneficios de la proximidad de nuestros centros, sino también la multidisciplinariedad, tanto por lo que respecta a perspectivas científicas como de potencial tecnológico.

Pero existen otros centros en Europa, y en el mundo, que también apostaron por esta multidisciplinariedad hace tiempo. ¿Qué hace del BIST una institución singular y de valor para sus miembros?

Al comparar el BIST con otros institutos de ciencia y tecnología europeos, o a escala global como el MIT de los EE. UU. o el Weizmann Institute of Science en Israel, observamos que algunas de las ventajas que tienen esas entidades sobre nosotros es que sus centros se encuentran físicamente juntos. Pero existen otras organizaciones parecidas a las nuestras, como el Helmholtz en Alemania.

El valor del BIST, sin embargo, va más allá de lo puramente científico. El BIST aporta a sus investigadores algo que nos hace únicos en este aspecto: formación y herramientas para desarrollar su carrera profesional más allá de la academia. Esto incluye preparación específicamente diseñada para facilitar la transición en las diversas etapas de la carrera científica.

¿Cuál es la fuente principal de financiación del BIST?

El BIST se creó como una fundación privada sin ánimo de lucro para intentar llegar a áreas donde no pueden hacerlo las fundaciones públicas. El objetivo era complementar, mejorar lo que ya existía. De hecho, nuestro presupuesto proviene mayoritariamente del sector privado. 

¿Cómo encaja ”la Caixa” en este modelo?

”la Caixa” ha estado con el BIST desde el principio. Es uno de los miembros fundadores del patronato y, de hecho, es el principal contribuyente a nuestro presupuesto.

Nuestra experiencia con ellos ha sido siempre extremadamente positiva. Gracias al apoyo que dan a nuestros centros, así como a programas de innovación como CaixaImpulse, nos permiten avanzar más allá de las primeras fases de la investigación y acercarnos a los mercados.

Colaboramos también con ”la Caixa” en proyectos específicos. Uno de ellos, que empezamos este año, se centra en la biología química, un tema que tratan muy de cerca dos de nuestros centros y que tiene un potencial científico muy relevante.

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