miércoles 06

La importancia de diagnosticar antes de los primeros síntomas

Posteado por "la Caixa" el 06/03/2019

Post del Dr. José María de la Torre Hernández, investigador del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) y del IDIVAL, el Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla.

La estenosis aórtica calcificada (EA) es la tercera enfermedad cardiovascular más frecuente en los países desarrollados, después de la enfermedad coronaria y la hipertensión arterial, con una prevalencia del 0,4 % en la población general y del 1,7 % en la población mayor de 65 años.

Se caracteriza por un engrosamiento progresivo y una calcificación de las valvas de la válvula aórtica que, con el transcurso de los años, evoluciona y causa una obstrucción grave a la salida de sangre del corazón hacia la aorta. Habitualmente, la EA comienza con un largo período sin presentar síntomas, y la progresión de su gravedad tiene una variabilidad individual significativa.

Los síntomas rara vez se presentan hasta que la apertura de la válvula está afectada de forma severa. Los síntomas clásicos de la EA son el dolor torácico con esfuerzo (angina), el desmayo (síncope) y la fatiga con el ejercicio (disnea), pero la identificación y/o la interpretación de estos síntomas clínicos puede ser difícil en pacientes con otras enfermedades como las respiratorias, o en la población anciana. Por ello, los cardiólogos utilizamos la ecocardiografía para definir la extensión de la calcificación y el grado de afectación valvular.

Tras el inicio de los síntomas, la supervivencia promedio es solo de 2 a 3 años con un alto riesgo de muerte súbita. Así pues, los pacientes con síntomas graves de EA deben someterse a una sustitución de la válvula aórtica ya sea quirúrgica o por catéter.

La mayoría de las EA graves se detectan con los síntomas y, a veces, el daño cardiaco es tan avanzado que el momento óptimo para la intervención puede haber pasado. El reto es poder detectar la enfermedad antes de la aparición de los primeros síntomas y, así, aplicar el tratamiento cuando todavía no se ha producido daño sobre otras estructuras cardiacas.

Además, la EA es una afectación multifacética y compleja que también incluye trastornos en el grado de distensibilidad de la aorta y alteraciones de la función y la geometría del ventrículo izquierdo.  

El objetivo del proyecto “La caracterización integrada para la estenosis aórtica calcificada cambiará las estrategias del tratamiento”, coordinado por Elazer R. Edelman, del MIT, y por Tamara García Camarero, Gabriela Veiga Fernández y yo mismo, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, es encontrar un diagnóstico precoz a la EA. Para ello contamos con el apoyo de la ”la Caixa” a través de la primera convocatoria MIT-Spain ”la Caixa” Foundation Seed Fund.

La estrategia que seguimos es la caracterización de forma integrada y mediante el uso de parámetros fisiopatológicos de la estenosis aórtica que más se beneficia del tratamiento sustitutivo, lo que permitiría una indicación más óptima del momento de intervención y relativamente independiente de los síntomas concretos de cada paciente.

Nuestra investigación se basa en la hipótesis de que la interacción entre los componentes que gobiernan la circulación sanguínea –como son el ventrículo izquierdo, la válvula aórtica y el sistema arterial– define con mayor precisión el estado del paciente con EA. En suma, el objetivo es adelantarnos a los síntomas y al daño, a veces irreversible, inducido por la EA y, así, intervenir en el momento más oportuno para cada paciente.

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