jueves 21

Una bala mágica contra la leucemia

Posteado por "la Caixa" el 21/11/2019

Una alteración en la producción de células sanguíneas, su número crece descontroladamente, ocupan la médula de los huesos, y finalmente salen al torrente sanguíneo. Así es cómo puede detectarse la leucemia en una analítica de sangre.

En 2019, los nuevos casos de leucemia superarán los 6.400 en España –según los datos de un informe presentado por la Sociedad Española de Oncología Médica–, una cifra que ha ido en aumento durante los últimos años. 

Sin embargo, la supervivencia de las personas con leucemia ha aumentado significativamente gracias a la labor de centros como el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC). Este centro sin precedentes, que cuenta con el  apoyo de ”la Caixa” desde sus inicios, acoge investigadores de todo el mundo con el objetivo de  acabar con las enfermedades oncológicas de la sangre. 

Hablamos su director Manel Esteller, investigador ICREA y Catedrático de Genética de la Universidad de Barcelona, quien también lidera un proyecto de epigenética e inmunoterapia del cáncer financiado por “la Caixa”. 

Dar en el blanco, el secreto de la lucha contra el cáncer

Se conocen muchos tipos de leucemias. De hecho, su clasificación con “nombre y apellidos”, según el tipo de células que las inician y de las alteraciones moleculares y/o genéticas que pueda presentar la célula, permite desarrollar tratamientos específicos. “En el caso de la leucemia mieloide crónica, como tenemos una lesión definida y un fármaco adecuado para la misma, hemos conseguido supervivencias de un 90 %, un porcentaje verdaderamente muy ilusionante” señala Esteller. 

La leucemia mieloide crónica (LMC) representa alrededor del 20 % de todas las leucemias y está causada por una mutación genética. La formación de un gen anormal, llamado BCR-ABL, a su vez causa la formación del cromosoma Filadelfia, una anomalía del cromosoma 22 en la que este recibe parte del cromosoma 9. “Como esta lesión sólo se encuentra en la célula tumoral, el fármaco que dirigimos a ella tiene muy pocos efectos secundarios” explica el director del IJC. Este tratamiento, que bloquea el crecimiento de las células cancerosas, fue considerado “la primera bala mágica contra el cáncer” añade. 

Pero no todos los cánceres tienen los mismos blancos y, desgraciadamente, en muy pocas ocasiones existe una lesión única, a lo hay que añadir las resistencias a los tratamientos. Si bien, a menudo, es una mutación determinada la que inicia la acumulación de eventos que, como en un juego de dominó, van sucediendo uno detrás del otro. 

Dianas terapéuticas para la inmunoterapia

Para cada tipo de cáncer, e incluso para cada tipo de paciente, “si identificamos a los líderes del proceso, será más fácil desactivar ese proceso tumoral” afirma Manel Esteller. De hecho, estos blancos, o dianas terapéuticas, pueden atacarse también desde la epigenética, es decir desde el estudio de los mecanismos que regulan la expresión de los genes. Y eso es, precisamente, lo que hace Esteller con el apoyo de ”la Caixa”. Investigamos “cómo usar la epigenética como biomarcador de respuesta a la inmunoterapia y cómo fármacos epigenéticos pueden actuar sinérgicamente para mejorar la eficacia del tratamiento inmune de los tumores”. 

En el marco de este proyecto, hace justo una semana que el grupo de Esteller publicaba en la revista Leukemia un estudio que describe los cambios epigenéticos asociados a la transdiferenciación, “un proceso celular que usan algunos tumores sólidos y líquidos para volverse resistentes a la inmunoterapia” explica. Sin embargo, esa misma habilidad para transformarse, la usaron los investigadores para convertir a una célula leucémica de tipo B en una no cancerosa. 

Con estas investigaciones, Esteller y su equipo del IJC quieren comprender mejor los mecanismos biológicos de leucemias y linfomas, para el desarrollo de nuevos diagnósticos y terapias. “Esta investigación, además, nos puede servir para todo tipo de tumores, más allá de los tumores líquidos” concluye Esteller. La meta es, pues, encontrar la bala mágica (o las balas mágicas) para cada tipo de tumor y paciente.

 

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