martes 24

Afrontando el kilómetro final para interrumpir la transmisión de la malaria en el sur de Mozambique

Posteado por Obra Social el 24/04/2018 en | 0 comentarios

Un trabajador del CISM conversa con una pareja durante una Ronda de Administración Masiva de fármacos antimaláricos, en Magude, Mozambique. Imagen: ISGlobal

[Publicado conjuntamente con ISGlobal (blog Health Is Global), con motivo del Día Mundial de la Malaria 2018, que celebramos el 25 de abril]

Beatriz Galatas, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación Bancaria ”la Caixa”

La carrera contra la malaria va a toda velocidad. En la última década, hemos pasado de trabajar para controlar la enfermedad a estar frente al reto de eliminarla. La Estrategia Técnica Mundial contra la Malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido objetivos muy ambiciosos: reducir la incidencia y las tasas de mortalidad por malaria en un 90% y eliminar la enfermedad en al menos 35 países en 2030. Los países endémicos se enfrentan ahora al reto de alcanzar estos objetivos sin un «remedio milagroso» que haga el trabajo, y todos necesitan identificar cómo acelerar hacia la eliminación según los perfiles de transmisión de malaria dentro de sus propias fronteras.

Según la OMS, Mozambique es uno de los países con mayor carga de malaria en el mundo, con más de ocho millones de casos y 14.000 muertes al año identificadas. En este contexto, en 2014, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM) diseñaron, en colaboración con el Programa Nacional para el Control de la Malaria de Mozambique y con el impulso de la Fundación Bancaria ”la Caixa” y la Fundación Bill y Melinda Gates, un programa de cinco años para desarrollar una estrategia para eliminar la malaria en las tres provincias del sur de Mozambique (Alianza Mozambiqueña para la Eliminación de la Malaria, MALTEM). 

Preparación del material y coordinación de la logística al comienzo de una Ronda de Administración Masiva (MDA) de fármacos antimaláricos en Magude, Mozambique. Imagen: ISGlobal.

En los primeros tres años del programa (2014-2017) se ha desarrollado una estrategia de eliminación de la malaria en el distrito de Magude con el objetivo de evaluar el impacto, la viabilidad y la aceptación de dos rondas de administración masiva de medicamentos antimalaricos durante dos años consecutivos. En cada ronda, toda la población de Magude recibió tratamiento con profilaxis antimalárica de larga duración (dihidroartemisinina y piperaquina) en un contexto de alta cobertura del control vectorial y de manejo de los casos estándar. Esta estrategia se ha asociado a una reducción del 71% en la prevalencia de la infección de malaria en el ámbito comunitario de todas las edades, desde el 9% al 2,6%, y una disminución en la incidencia de casos clínicos de malaria de 221 casos por 1.000 en 2014 a 73 por 1.000 en 2017. No obstante, la transmisión de malaria no se interrumpió.

Se han observado resultados semejantes en Zambia, donde un paquete de intervenciones similar se asoció a una caída drástica de la prevalencia y la incidencia, pero la transmisión persistió. En este contexto, continua la misma pregunta: ¿somos capaces de eliminar la malaria en zonas de transmisión baja-moderada en África con las herramientas disponibles hoy en día? Hemos observado que la administración masiva de medicamentos en combinación con herramientas de control vectorial puede disminuir drásticamente la transmisión a una velocidad sin precedentes, pero ¿cómo completamos el trabajo una vez que la transmisión es baja y la probabilidad de rebrote sigue siendo alta?

Administración de fármacos durante una Ronda de Administración Masiva en Magude, Mozambique. Imagen: ISGlobal.

En un intento por responder esta cuestión, en marzo de 2017 se estableció en Magude un sistema de detección proactiva de casos con el fin de investigar todas las nuevas infecciones detectadas después de la administración masiva de fármacos. Todos los casos de malaria  desencadenan una respuesta comunitaria: un oficial de malaria realiza una visita domiciliaria de cada caso dentro de las 48-72 horas posteriores a la detección y todos los residentes del domicilio de dicho caso son tratados con profilaxis antimalárica de larga duración, sin importar si se encuentran o no infectados. La razón fundamental para la utilización de esta intervención es que a medida que la transmisión de malaria disminuye, esta se hace más focal y las intervenciones dirigidas específicamente a estos focos resultan más eficaces para afrontar las infecciones persistentes en la comunidad.

Desde la puesta en práctica de este sistema, hemos seguido 2.201 casos iniciales y 7.382 individuos han sido tratados con antimaláricos de larga duración. Aunque la detección continua de casos iniciales supone que la transmisión todavía no se ha interrumpido en Magude, no se ha observado ningún aumento significativo de los casos durante la actual temporada de lluvias. Estas observaciones preliminares podrían indicar que un sistema de detección proactiva de casos resultaría útil para mantener los objetivos conseguidos después de la utilización de la administración masiva de medicamentos. Pero la duda continúa respecto a si servirá como herramienta para recorrer «el último kilómetro» y lograr la eliminación de la malaria.

Con motivo del Día Mundial de la Malaria, que se celebra el próximo 25 de abril, el fotógrafo Alfons Rodríguez se ha desplazado hasta Mozambique para mostrarnos la vida de Rosa, trabajadora del proyecto MALTEM, y su contribución a la lucha contra la malaria. Te invitamos a visitar este reportaje fotográfico

Rosa Mouzinho, trabajadora del CISM, en Manhiça, Mozambique. ©Alfons Rodríguez

 


Compartir


Categoría:

Archivo: 2018 2018 » Abril

Post Relacionado:

NewsLetters
El-artico-se-rompe

CosmoCaixa, donde la ciencia se convierte en experiencia

con la colaboración de Associació Catalana de Comunicació Científica