miércoles 21

¿Cómo trasladar un trozo del Ártico a un espacio itinerante?

Posteado por Editor Ciencia Ciencia el 21/05/2014 en | 0 comentarios

Por Sonia Garcinuño Jiménez, Área de Ciencia y Medio Ambiente de Obra Social "la Caixa".

El Ártico se rompe, literalmente. Este ecosistema pierde su hielo, su nieve y su biodiversidad. Su fragilidad lleva a peligrar al resto del planeta debido a que el Ártico regula el clima global. Este concepto no solo es importante en la investigación del clima llevada a cabo actualmente sino que es trascendental para toda la sociedad. Por este motivo hemos desarrollado esta exposición móvil para dar difusión al tema y que llegue al mayor número de ciudades o provincias posible.

El primer reto ha sido encontrar un formato expositivo que pueda acoger diferentes recursos y que, de modo autónomo, haga llegar contenidos a más de diez ciudades al año. Se trata de dos unidades desplegables que con solo dos días de montaje ofrecen 200 m2 de exposición. Y aunque hemos encontrado algunas dificultades, hemos salvado los obstáculos gracias a contar con buenos equipos y colaboradores. 

Cada quince minutos un efecto sonoro y visual recorre toda la exposición «El Ártico se rompe» y crea una emoción museográfica con la que los visitantes se trasladan a un punto concreto del planeta: el Polo Norte. Durante un breve instante las luces se apagan y en los laterales de la sala se proyecta el paso de una ballena, una tormenta de nieve o una migración de aves. Estos efectos, acompañados de un potente sonido, alimentan los veintidós módulos diferentes que se distribuyen en la exposición.

La dificultad no ha sido plasmar la información sobre el ecosistema ártico de una forma estéticamente bella, ya que una colección de noventa y una fotos de Andoni Canela nos ha ayudado a explicar cada uno de los conceptos científicos. Tampoco hemos encontrado demasiados obstáculos para diferenciar los cuatro temas que se han querido tratar: el clima ártico, la vida extrema, la huella humana y las luces del Norte. El verdadero reto ha sido encontrar potentes recursos museográficos que se pudieran instalar en estas unidades.

Trasladar al visitante al ecosistema ártico era uno de nuestros objetivos. Para ello, un audiovisual inmersivo, compuesto de siete pantallas sincronizadas, muestra la belleza y fragilidad de esta zona del planeta. En el desmontaje, las pantallas se doblan unas sobre otras cual acordeón para ocupar el mínimo espacio posible.

¿Cómo conseguir que el visitante, independientemente de su edad, averigüe que el Ártico regula todo el clima de la Tierra? Hemos optado por que lo compruebe por sí mismo, pero debido al formato expositivo y la limitación de espacio es imposible utilizar amplias escenografías. Una investigación durante meses con un experto en simuladores científicos da su fruto al final del proceso: dos potentes e intuitivos multimedia no solo cuentan cómo es la cadena trófica del ártico y cómo disminuye el hielo, sino que también ofrecen al público la oportunidad de ver cómo cambia el mundo dependiendo de nuestras elecciones.

No hemos expuesto una maqueta de un oso polar pero... ¡sí una muestra de pelo real de oso! Y, además de verla a través de una lupa, una imagen tomada mediante microscopio electrónico muestra cómo es el pelo por dentro: hueco y relleno de aire, lo que le confiere un poderoso efecto aislante.

Las vitrinas han sido diseñadas de tal manera que pueden albergar veinte piezas tanto durante la exposición como durante el traslado de esta; para ello las piezas escogidas han tenido que ser más planas y delgadas de lo habitual. Los interactivos presentes han sido bien estudiados: «toca para sentir frío o calor debido al efecto del albedo y solo necesitas la palma de tu mano».

Todos estos recursos, que muestran a los visitantes conceptos científicos sobre el Ártico, se trasladan en dos unidades desplegables que se convierten en una verdadera sala expositiva. Y al final del recorrido, una sorpresa: una inmersión en el cielo ártico muestra una maravillosa aurora boreal mientras suena una canción en lengua sami.

Con esta muestra, la Obra Social "la Caixa" contribuye al programa Ciencia en Sociedad, mediante la divulgación científica de un ecosistema en peligro como es el Ártico, e intenta sensibilizar sobre un problema medioambiental importante: cómo los efectos del cambio climático en esta zona del planeta tienen consecuencias para el resto.

 

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