miércoles 14

Conocimiento contra el miedo al futuro

Posteado por Obra Social el 14/12/2016 en | 0 comentarios

Post de Lluís Reales, periodista en BTV, profesor en la UAB y moderador del ciclo Futur(s)

El Dr. Josep Maria Antó, director científico de ISGlobal, y Maria Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, en uno de los debates FUTUR(s). Imagen: Obra Social "la Caixa".

El futuro no está diseñado ni se puede conocer con precisión. Es incierto pero, como argumentó el pensador Ilya Prigogine en su libro El fin de las certidumbres, podemos hacer el esfuerzo de modelarlo —o, al menos, imaginarlo— a través del arte de la pregunta y de la comprensión del presente. La materia prima que necesitamos es el conocimiento, el mejor antídoto contra el miedo al futuro.

La segunda edición del ciclo Futur(s), organizado por la Obra Social "la Caixa" y el Ateneu Barcelonès, se adentró en seis temáticas de frontera: la salud humana y el cambio climático, el hambre en el mundo, los efectos de la tecnología en el desarrollo cerebral, el futuro del trabajo, la ciudad sostenible y la manipulación genética. Todas ellas, clave para entender el presente y proyectar el(los) futuro(s) posible(s). Un objetivo gigantesco en unos tiempos efímeros, volátiles y donde cualquier proceso, sea tecnológico, social o político, es hiperacelerado.

¿Qué tendencias o ideas fuerza se pueden destacar de las sesiones celebradas en el Palau Macaya y en el Ateneu Barcelonès?

Una primera idea a destacar es que los avances científicos y tecnológicos tienden a configurar una humanidad distinta de la que hemos conocido hasta ahora. Un mundo en alteración a partir de la convergencia de las tecnologías digitales, la robótica, la genética y las biociencias. Un mundo diferente no únicamente desde una perspectiva material sino también éticamente. Algunos de los avances en manipulación genética —como el procedimiento CRISPR de edición genética o la aplicación de la terapia germinal para la mejora de los descendientes— o la medicina antienvejecimiento obligarán a repensar lo que entendemos por vida y muerte. Y, ante este escenario, dos preguntas fundamentales: ¿quién pone los límites a las manipulaciones genéticas y a nuevas técnicas tanto para curar como para mejorar a los humanos? Y, si algunos países limitan o prohíben estos avances, ¿cómo se puede evitar que otros, por ejemplo China o sus vecinos asiáticos, no lo hagan?

Una segunda idea: la desigualdad es el signo de estos tiempos posutópicos. Las utopías del siglo xix que soñaban con una sociedad justa y con equidad se convirtieron en la gran distopía del xx: guerras, bombas atómicas, dictaduras... En este siglo xxi manda el principio de conservación personal, una especie de tiranía del yo. Aquellos que tienen recursos comen abundantemente, se pagan los mejores tratamientos médicos, viven en lugares fortificados y aparentemente seguros y corren el peligro, especialmente si son jóvenes, de convertirse en adictos a las redes y los dispositivos tecnológicos. Las dinámicas políticas de las últimas décadas han abonado la codicia de los ricos y la desesperanza de los pobres y de los débiles. Hambre, migraciones, cambio climático, paro y precariedad laboral son hoy imágenes habituales en los medios de comunicación cuando se explica el mundo global.

Los participantes en las diferentes sesiones de Futur(s) demostraron que tenemos mucha información sobre lo que ocurre en las ciudades, sobre los efectos del cambio climático en la salud humana, sobre las causas del hambre y de las migraciones que provoca, sobre la preocupación de los padres y maestros ante la proliferación de los móviles, sobre las tendencias del mercado de trabajo... Los diagnósticos son bastante precisos. En cambio, faltan estrategias políticas, sociales o económicas para revertir el desencanto ante el presente y enfocar un futuro por el bien común e individual. Y esta sería la tercera idea: tenemos buenos diagnósticos de lo que pasa pero la volatilidad de los marcos de referencia y de las instituciones aborta cualquier acción efectiva. Y sin estrategias claras de acción se impone la incertidumbre y el futuro es percibido como un acontecimiento oscuro y no como una oportunidad para el cambio y la mejora.

En un mundo hiperconectado e hiperacelerado hemos vuelto al feudalismo. Una especie de feudalismo digital. Cuarta idea que subrayaron durante las sesiones del ciclo algunos de los expertos: las grandes empresas de Internet son los nuevos señores del mundo global. Durante la edad media tenían castillos, poblados y tierras. Hacían trabajar gratis a sus súbditos. Empresas como Google, Facebook, YouTube... tienen millones de datos e infinitos territorios digitales en lugar de castillos y tierras. Lo saben todo sobre nosotros y, además, trabajamos gratis para ellos. No labramos la tierra ni criamos animales —¿volveremos a hacerlo?— pero llenamos sus redes de contenidos sin recibir nada a cambio. Internet es mucho más que estos señores digitales, pero ellos controlan y acumulan la información. Internet es un territorio bajo control pero a la vez es también la tierra de oportunidades para explorar nuevos marcos de referencia y nuevas estrategias de organización y acción y para crear redes donde la información se digiera y se convierta en conocimiento.

Y la conclusión: actualmente estamos huérfanos de redes de conocimiento y de nuevas estructuras colaborativas de poder, tanto a escala local como global, que afronten la innovación social necesaria para recuperar la esperanza en el futuro.

Más información

Ciclo Futur(s)

Enlaces del texto

http://www.ateneubcn.org/agenda/cicle-futurs

https://obrasociallacaixa.org/es/

http://www.ateneubcn.org

http://agenda.obrasocial.lacaixa.es/es/palau-macaya

http://www.ateneubcn.org/agenda/cicle-futurs

Compartir

1

Categoría:

Archivo: 2016 2016 » Diciembre

Tema:

futurs

Post Relacionado:

NewsLetters
El-artico-se-rompe

CosmoCaixa, donde la ciencia se convierte en experiencia

con la colaboración de

Associació Catalana de Comunicació Científica