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El lenguaje en el cerebro: nuevas fronteras

Posteado por Obra Social el 30/03/2017 en | 0 comentarios

Post de Wolfram Hinzen, ICREA/Universitat Pompeu Fabra; Grammar & Cognition Lab, UPF/UB

El lenguaje es uno de los temas más antiguos de la investigación científica. Fue piedra angular de la ciencia en la antigua India, mucho antes de que los griegos empezaran a considerar las leyes de la naturaleza física. Ello fue así por la intuición de que el lenguaje humano es, en muchos aspectos, como las matemáticas: un sistema de conocimiento, sujeto a reglas abstractas que rigen un dominio infinito, el de todas las cosas que uno puede decir, creer, o entender, que son ciertamente ilimitadas. En Occidente, en cambio, no fue hasta mediados del siglo xx que esta idea fue resucitada bajo la forma de una búsqueda de la base biológica del lenguaje humano en el cerebro y, por último, en el genoma.

Como los cuerpos, las lenguas humanas son altamente variables a lo largo de numerosas dimensiones. Sin embargo, subyacente a toda esta diversidad se encuentra una sola, unificada y única capacidad de la cual depende una gran parte de nuestra actividad cognitiva. Como cualquier otro animal, aprendemos de la experiencia o de lo que percibimos. No obstante, la mayoría de las cosas que aprendemos los humanos se aprenden mediante al lenguaje, a partir de lo que nos dicen los demás. Es el lenguaje el que traza el camino por el cual transita el conocimiento y se comparte el pensamiento. Los animales también piensan, pero no como nosotros. En los humanos, al quitar el lenguaje no queda casi conocimiento. Un ejemplo de ello lo constituye una minoría no menospreciable de niños del espectro autista en los que el lenguaje no se desarrolla ni en la producción ni en la comprensión. Tales niños pueden enseñarnos mucho: cómo puede ser una mente cuando el lenguaje está ausente y qué nos hace el lenguaje al resto.

La exposición de CosmoCaixa «Talking brains», quizás por vez primera, muestra el lenguaje como un objeto natural, un objeto de ciencia. Nuestro cerebro, de una forma única, es un órgano lingüístico. Tiene en efecto el poder de generar algo, el lenguaje, que necesariamente va más allá de sus propias fronteras por el hecho de tener palabras, que siempre están tanto en la producción (al hablar a los demás) como en la percepción (al escuchar a los demás) y de ahí que definan un espacio social en el cual el lenguaje es un hilo que conecta mentes. Leemos emociones y pensamientos en las caras, actuamos por razones que el lenguaje articula y por medio del lenguaje damos sentido a lo que experimentamos. Cuando, sin articular palabra, dejamos vagar a nuestras mentes, el habla interna impregna nuestros pensamientos. El lenguaje es más que un sistema arbitrario de comunicación: es lo que potencia gran parte de la creatividad de nuestras mentes, y lo hace no simplemente en nuestras mentes individuales, sino que define el tejido de la comprensión humana como tal.

Al permitirnos construir la ciencia, el lenguaje es el método más objetivo para escudriñar la naturaleza. Pero al ser también objeto de la poesía y del discurso de los amantes, puede ser lo más íntimo. Un modo de entender un objeto de tales dimensiones y complejidad es investigarlo en condiciones donde el pensamiento falla, como en el caso de enfermedades mentales como la esquizofrenia, trastornos del neurodesarrollo como el autismo, o trastornos neurodegenerativos. En todos estos casos, se ve el lenguaje marcando el camino del declive cognitivo o la variación. El estudio de dicha variación es el objetivo del Grammar & Cognition Lab (www.grammar.cat) donde consideramos la gramática como un principio cognitivo, sin el cual nuestros pensamientos no serían como son, y la comunicación se redefiniría. De este modo, el lenguaje es donde la lingüística, la biología, la neurociencia y los servicios de salud mental convergen haciendo frente al enorme reto que supone hoy entender qué es lo que hace finalmente que nuestras mentes funcionen, y que no lo hagan del mismo modo aquellas que se desarrollan diferentemente en la infancia o aquellas otras que fallan en la edad adulta.

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Archivo: 2017 2017 » Marzo

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