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«En Olduvai había gran cantidad de homínidos porque existían muchas fuentes de agua potable»

Posteado por Editor Ciencia Ciencia el 23/03/2016 en | 0 comentarios

Entrevista a Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid. Junto con Manuel Domínguez Rodrigo, profesor de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es codirector del Instituto de Evolución Humana en África (IDEA). Y ambos son comisarios de la exposición «La Cuna de la Humanidad», que se inaugura en CosmoCaixa el 9 de marzo. 

¿Cómo se empezó a interesar por la investigación en arqueología y evolución humana? ¿Y por las excavaciones en África?

Cuando era un niño, en mi ciudad natal, Soria, no había muchas cosas para hacer. Sin embargo, estaba el Museo Numantino. Tenía un familiar que me llevaba todos los domingos a este emplazamiento cuando tenía cinco o seis años, y me dedicaba a copiar las pinturas de las cerámicas celtibéricas. Y en relación con la evolución humana, ya de pequeño había conocido en el propio Museo Numantino a figuras como los antropólogos Emiliano Aguirre y Clark Howell, que iban a Soria por los yacimientos cercanos de Torralba y Ambrona. Por una parte, mi interés en esta cuestión surge gracias a un profesor de filosofía que tuve en bachiller, en 1973, que nos preguntaba sobre el origen del hombre y todo aquello que entonces no se sabía sobre la evolución, cuando era una cuestión muy poco extendida en España. Y, por otra parte, por mis primeras lecturas de algunos libros como Hacia el desvelamiento del origen del hombre, de Louis Leaky de la editorial Aguilar, que era un libro que explicaba los descubrimientos paleontológicos y me causó una gran impresión. Esto hizo que me interesara por la evolución humana. Mi interés por África surge de mi primera excavación en Egipto en cuarto de carrera, en 1978,  y mi segunda excavación en Sudán en quinto de carrera. Desde entonces he seguido trabajando aquí. Pero mi vinculación con Olduvai (Tanzania) surge gracias a que mi socio, Manuel Domínguez Rodrigo, que lleva mucho más tiempo que yo trabajando en África, me invitó a incorporarme a su proyecto en Olduvai, cuando él ya llevaba varios años trabajando en esta zona de Tanzania, en un yacimiento que se llama Peninj, junto al lago Natrón. Este es también un yacimiento muy importante, aunque no tan destacado como los de Olduvai Gorge. 

¿Qué va a encontrar el visitante que acuda a ver la exposición «La Cuna de la Humanidad» que se acoge en CosmoCaixa?

Se va a encontrar con la historia de los descubrimientos de la evolución humana en el continente africano. Y como todo viene de África, se va a encontrar con el primer representante del género Homo, que es el Homo habilis, hasta los primeros sapiens, que son los que conocemos como sapiens arcaicos, y que, a su vez, derivan filogenéticamente de una especie clave en la evolución humana que es el Homo erectus, que en África se conoce como Homo ergaster

¿Cómo se estructura la exposición? ¿Qué piezas destacaría de entre las doscientas piezas expuestas? 

La exposición se articula en torno a cuatro módulos o cuatro unidades: la primera abarca el mundo de los australopitecinos; la unidad dos abarca el mundo de los habilinos o de los Homo habilis y el mundo de la cultura olduvayense; la unidad tercera se dedica a la cultura del Homo ergaster o erectus y del tecnocomplejo achelense (industria lítica); y, por último, los Homo sapiens arcaicos, que tecnológicamente se corresponden con la cultura de la Edad de Piedra intermedia y la Edad de Piedra tardía (MSA y LSA, por sus siglas en inglés).

Equipo Olduvai 20013 excavando © Javier Trueba / Madrid Scientific Films

¿Qué hallazgos resaltaría del yacimiento de Olduvai?

En la garganta de Olduvai hay muchos yacimientos. Nuestro equipo ha descubierto algunos. En cada yacimiento se producen muchos miles de hallazgos porque la prehistoria se construye como un mosaico donde cada prehistoriador va colocando las teselas, como un puzle donde vamos colocando piezas y hay veces en que lo que aparentemente es una pequeña tesela tiene una función clave en la comprensión de la totalidad de este puzle. Nuestros descubrimientos  se han producido en varios yacimientos y se podrían destacar cosas distintas en cada uno de ellos. Por ejemplo, ¿por qué existe tanta cantidad de homínidos en un lugar aparentemente tan inhóspito como era Olduvai? Hemos descubierto recientemente que el motivo es que existían bastantes fuentes de agua potable. Este es un descubrimiento extraordinariamente transcendental. O también haber descubierto que los primeros Homo habilis no solo eran carroñeros, sino grandes cazadores. Y, sin embargo, el Homo ergaster era cazador, pero seguía carroñeando. Estos descubrimientos en relación con el comportamiento de los primeros homínidos es muy importante. No obstante, el descubrimiento más llamativo de todos es el hallazgo de un esqueleto parcial asociado de un Paranthropus boisei, el esqueleto postcraneal que prácticamente no se conocía. También publicamos el pasado verano en Nature Communications el descubrimiento de una falange de un homínido bastante evolucionado, probablemente un Homo ergaster, de hace 1,9 millones de años, lo cual es sorprendentemente temprano, y más en el contexto de la cultura olduvayense, que complica las cosas desde el punto de vista de la interpretación de la evolución tecnológica de los homínidos. Y, por último, la publicación este verano del descubrimiento del achelense más antiguo de la humanidad, de hace 1,7 millones de años. 

Enrique Baquedano en el Museo CosmoCaixa (Barcelona). Fotografía: Raül Toran.

¿Cómo refleja la exposición la evolución tecnológica de los homínidos?

Esencialmente es un continuum en el que se producen grandes descubrimientos y aportaciones tecnológicas en momentos muy determinados. Pasamos de la utilización de instrumentos que prácticamente no han sido tallados al mundo de los cantos tallados, que conocemos como industria olduvayense. La gran revolución en la tecnología, tan importante como el neolítico y mucho más importante que la revolución industrial o la revolución informática, es el descubrimiento de lo que conocemos como cultura achelense o tecnocomplejo achelense, donde se aprovechan instrumentos y se talla la piedra para obtener herramientas como el bifaz, el hendedor y los picos triédricos, que son piezas excepcionales, de gran polivalencia y que ayudan mucho a los humanos para dominar su entorno.

¿Cómo eran y se relacionaban los homínidos hace unos dos o tres millones de años? ¿Vivían en grupos numerosos?

Nuestra interpretación es que no eran grupos muy numerosos. También depende de la especie. Había especies que tenían grupos más numerosos que otras. Pero, en general, el hombre, como todos los simios, no formaba grupos muy numerosos. Sobre todo los habilinos, que constituían grupos de no más de veinte o treinta individuos. Y los ergaster, una cosa similar. No será hasta los sapiens modernos que veremos grupos que superan la treintena de individuos en cada uno de los clanes. 

¿Qué nos podría decir sobre los animales que convivían con estos homínidos y de los que se alimentaban?

Los homínidos tenían una actitud cazadora y carroñera. Eran presa de los grandes félidos y, en algunas ocasiones, también de los saurios (los cocodrilos), y eran a su vez grandes cazadores de herbívoros y, principalmente, de antilopinos. Tenemos documentado que lo que más cazaban eran dos especies de antílope, pero también grandes jiráfidos, como los sivaterios o las propias jirafas. Y carroñeaban una especie denominada Pelorovis, que son búfalos de tamaño impresionante y a los cuales suponemos que no serían capaces de cazar. 

¿Sabemos si los neandertales eran capaces de hablar?

Esta exposición no trata de los neandertales, ya que vivían solo en Europa y parte de Asia, y esta exposición se centra exclusivamente en el continente africano. Pero puedo decir que, como las palabras no fosilizan, no lo sabemos. Sin embargo, interpretamos a través de sus restos culturales que no solo tenían un lenguaje, sino un lenguaje muy complejo. Soy de los que piensan que tenían un comportamiento y una capacidad intelectual para el mundo simbólico bastante elevada.  

En la exposición podemos ver ilustraciones de Mauricio Antón y recreaciones audiovisuales, como el vídeo de Javier Trueba. ¿Qué otros recursos museísticos se han utilizado para acercarnos a la investigación en evolución humana?

Efectivamente, las ilustraciones de Mauricio Antón son excepcionales y se han presentado de una manera que nos acerca mucho a la realidad. Son retroiluminaciones sobre seda, que realmente son muy impactantes. El vídeo de Javier Trueba, que ha estado rodando directamente diferentes campañas con nosotros, es francamente una maravilla. Todo el mundo nos dice que el vídeo es muy atractivo. Además, presentamos moldes directos de las piezas; la mayor parte de estas son originales. Hay que destacar que todas las piezas de industria lítica y fauna son originales. También presentamos los originales de los fósiles humanos que hemos descubierto, cosa que es absolutamente infrecuente. Pero además, mostramos moldes y escáneres realizados directamente sobre las piezas originales, y presentamos un molde sobre las huellas de Laetoli, que es el único molde que existe hecho del original. 

¿Qué ha sido lo más complejo de montar una exposición como esta?

Desde el punto de vista organizativo, lo más complicado ha sido traer las piezas y, desde el punto de vista científico, hacer las reconstrucciones. En las ilustraciones se arriesga mucho. El trabajo que ha hecho Mauricio Antón ha sido fantástico. Al hacer la ilustración los científicos debemos ofrecer muchas respuestas para que el ilustrador científico recree el paisaje, la fauna, la flora y el comportamiento de estos homínidos, además de su presencia, de su anatomía y  su morfología. Esta parte podría ser la más fácil pero recrear el comportamiento, los animales de los que se rodea y el entorno en que está requiere mucha información y ha sido lo más complejo. 

Por último, ¿qué es lo más importante de descubrir fósiles como los que habéis descubierto?

En mi caso, hacer este tipo de descubrimientos me libera de ir con corbata por la vida. 

Más información:

Exposición: «La cuna de la humanidad. Nuestros primeros pasos»

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