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“La mayoría de los metales pesados, como el oro o la plata, provienen de la colisión de estrellas de neutrones”

Posteado por Obra Social el 03/07/2018 en | 0 comentarios

Post de la Obra Social ”la Caixa”

Barry Barish es un físico experimental del Instituto de Tecnología de California (CalTech). Su contribución al descubrimiento de las ondas gravitacionales en el laboratorio LIGO (Laser Interferometer Gravitational - Wave Observatory) le llevó a ganar el Premio Nobel de Física en el 2017 junto a sus compañeros Kip Thorne y Rainer Weiss. El 27 de junio inauguró la Conferencia Anual del Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), una iniciativa de siete centros de investigación de excelencia catalanes con el objetivo de incrementar la colaboración para favorecer proyectos científicos comunes.

El descubrimiento de las ondas gravitacionales despertó un gran interés social.

Fue muy sorprendente. Nunca hubiésemos pensado que las ondas gravitacionales pudieran provocar tal impacto mediático. Podíamos imaginarnos algo de interés porque Einstein las predijo en su teoría de la relatividad, pero no sabíamos que sería tanto. Y lo disfrutamos mucho.

Descubrieron las ondas gravitacionales justo cien años después de que Einstein predijera su existencia. ¿Fue una coincidencia?

¡No fue premeditado! De hecho, si al empezar este proyecto me hubiesen preguntado cuánto tardaríamos en detectarlas, hubiese dicho que serían diez años menos. Empezamos en 1994 y no vimos las primeras ondas hasta el 2015. 21 años en total.

Pensar en acabar un proyecto a 10 años vista no debe de ser fácil. ¿Qué se siente cuando pasan 21 años?

Hay tantos pasos y logros en el camino que no parece que estén pasando tantos años. Se trataba de un proyecto grande, complejo y desafiante, y el hecho de verlo como un gran reto lo convirtió en algo muy divertido.

¿De dónde procedían las primeras ondas gravitacionales que detectaron?

De la colisión de dos agujeros negros que se encontraban a 1.300 millones de años luz de distancia. Un agujero negro se forma cuando una estrella muy grande —unas tres o cuatro veces el tamaño de nuestro Sol— agota su combustible y colapsa consigo misma. Son regiones del espacio de las que nada puede escapar, ni siquiera la luz. Nosotros detectamos las ondas gravitacionales que se produjeron cuando dos de estos cuerpos chocaron.

¿Qué otros eventos cósmicos se podrían detectar con LIGO?

Ya hemos detectado ondas gravitacionales provenientes de la colisión de dos estrellas de neutrones. Estas estrellas se forman en un proceso similar al de los agujeros negros pero, en este caso, no se trata de cuerpos masivos, sino de estrellas pequeñas como nuestro Sol. Cuando colapsan, generan materia nuclear superdensa, concentrada en una esfera perfecta que, además, emite radiación gravitacional. Nosotros detectamos la colisión de dos de estos cuerpos.

¿Y qué conclusiones sacaron de esa observación?

Es posible que hayamos dado con el origen de los metales pesados de la Tierra. Hasta ahora los físicos no sabíamos de dónde provenían los metales pesados que encontramos en objetos cotidianos como tu anillo de plata. La mayor parte del universo está hecho de hidrógeno y helio, y el proceso de fusión que tiene lugar en las estrellas da lugar a elementos como el hierro. Pero ¿y el resto? Gracias a LIGO, hemos demostrado que la mayoría de los metales pesados, como el oro o la plata, provienen de esta colisión entre dos estrellas de neutrones.

¿Por qué se interesó por la física? ¿Qué habría estudiado si no?

Cuando estaba en el instituto no tenía ni idea de qué trataba la física. Era muy bueno en mates así que, al graduarme, decidí estudiar ingeniería en la Universidad de Berkeley. Tan pronto entré en la universidad, empecé a odiar la ingeniería. Me planteé cambiar a matemáticas, también me gustaba mucho el tenis, pero no se me daba demasiado bien (se ríe).

Pero se quedó en Berkeley, ¿no es así?

En aquella época Berkeley estaba haciendo grandes progresos en la física de partículas, así que decidí meterme en física. Yo no sabía muy bien qué futuro tendría, mis padres no entendían nada… Pero fue muy emocionante. Y, ¿sabes? Esa emoción sigue cautivándome aún a día de hoy.

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